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El musical americano - Eduardo Gutiérrez




SOMBRERO DE COPA

La música ha sido fiel compañera del cine incluso cuando este era mudo. Desde las primeras proyecciones cinematográficas en público, existían en las salas de cine pequeñas orquestas o de manera más general, un o una pianista que interpretaba delante de la pantalla melodías dirigidas a reforzar el efecto de las imágenes.
En cualquier caso, la música de cine, no adquiere importancia real hasta que nace el sonido sincronizado con la imagen, es decir, el cine sonoro. De hecho el ritmo de las películas con el cine sonoro, adquiere un timing mas lento y era frecuente que entre plano y plano, entre las réplicas de los diálogos, se produjeran vacíos y baches que había que rellenar y para ello la música fue la panacea. Con la incorporación a las imágenes de la música de fondo, se lograba dar a aquellas sin esfuerzo, un ritmo que el cine mudo no tenía, lo que le faltaba en fluidez al lenguaje sonoro recién nacido se suplía con la música.
Naturalmente, no es una película musical cualquiera que tenga incorporada música, de lo contrario lo serian todas las películas del cine sonoro, y tampoco es un musical necesariamente la película que incorpora a su acción una o varias canciones o escenas de baile. El film musical, es aquel en el que las escenas de canto y baile son fundamentales, y en el que el ritmo musical es esencial para la acción, de tal manera que el espectador tiene la sensación de que llegado a un punto de la acción, los personajes no van a tener mas remedio que ponerse a cantar o a bailar porque la acción esta encaminada a este fin.
Durante mucho tiempo, a pesar de que el primer musical “El cantante de Jazz” era ante todo un tremendo melodrama, el género musical, despreciado como tal genero en si mismo, tenia asociado el calificativo de comedia, o comedia musical, como si solo la comedia pudiese ser tratada en clave musical. Aunque es cierto también que durante mucho tiempo ambos conceptos marcharon emparejados, y si bien había muchas comedias que no eran musicales apenas existían musicales que no fueran comedias.
En la actualidad, parece claro que el genero musical puede abarcar todos los demás géneros, el musical puede ser trágico, patético, épico…como lo demuestran títulos como “A Nacido una Estrella” de George Cukor, película esencialmente trágica no solo porque termine con el suicidio de la protagonista, o “Cabaret” de Bob Fosse, donde al patetismo y la tragedia individual, se une una lucida reflexión política sobre la resistible ascensión del nazismo.
Es un hecho irrebatible que el musical es un genero específicamente americano. Cuando el cine nace y cuando se hace sonoro, Estados Unidos posee una tradición del espectáculo popular que falta en otros países o que de existir es inadaptable al medio cinematográfico. Existe en Alemania el Cabaret, en Francia el Café-Concert o el Tablado español, pero su traslación al cine no es muy viable. La comedia musical americana en cambio sí es asimilable, y se convertirá en patrimonio poco menos que exclusivo de hollywood. En Estados unidos ha existido siempre un sentido del espectáculo que no existió en otros países, quizás debido a la confluencia de emigrantes y culturas de las mas diversos lugares, en cualquier caso, lo cierto es que el espectáculo con música, ya sea music-hall, burlesque, vaudeville o comedia musical, ha tenido en Estados Unidos una trascendencia como en ninguna otra parte del mundo, de tal manera que su cine cuando conoce el sonoro no es de extrañar que se ponga a cantar antes que a hablar. (Cosa esta ultima que con frecuencia seria de agradecer sobre todo hoy en día).

Todos los géneros del musical escénico teatral participaran en este súper genero que es el musical cinematográfico, unos como el burlesque o el vaudeville, perderán a causa de la censura buena parte de su audacia y agresividad, otros como el música-hall, sirviendo en bandeja al nuevo medio del cine sus figuras mas consagradas, sus números ya legendarios, para difundirlos de una manera hasta entonces impensable.
Broadway se convertirá en la cantera de Hollywood, de donde van a salir los nombres ya celebres que darán gloria a los primeros años del cine musical, no solo en la interpretación, sino también en el de la dirección, la coreografía y la música.
En la década de los treinta, el musical americano estará dominado por dos nombres, el de Busby Berkeley en su etapa para la Warner, y el de la pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers, en sus nueve títulos que interpretaron para la RKO.
Berkeley marcara con su dirección y coreografías extravagantes todo un estilo personal, con una concepción del musical procedente de Broadway, es el primero en otorgar al genero una nueva dimensión y en liberar al genero de ser una mera reproducción de números concebidos para el escenario, trastocando los conceptos de tiempo y espacio mágicamente, de manera que el ritmo que crea no seria posible sobre un escenario ni podría ser concebido por un director de escena.
Sus películas mas memorables son “La calle 42” de Lloyd bacon, “Vampiresas 1933” de Mervin Le Roy o “Desfile de candilejas” también de Lloyd Bacon, “Música y mujeres” de Ray Enright o “El altar de la moda” de William Dieterle con la insólita pareja formada por Bette Davis y William Powell. Además de estos actores fueron también habituales de Berkeley, Dick Powell, Rubby Keeler, Ginger Rogers, o Al Jonson por citar algunos.
En todas estas películas aunque figuren como directores otros nombres, Berkeley es el responsable absoluto de los números musicales, los cuales ofrecen una unidad de estilo muy por encima de los que firmaban la dirección de estos films, los cuales se limitaban a dirigir solo las escenas de comedia, el resto lo filmaba Berkeley con absoluta independencia, haciéndose cargo de todo, desde la posición de la cámara hasta el montaje. Berkeley es el primer gran nombre que determina las características no solo del musical de una época sino del musical como genero.
Al igual que Busby Berkeley, Fred Astaire y Ginger Rogers con sus nueve películas para la RKO, hicieron una aportación decisiva al musical americano. La elegancia de Astaire contrastaba con la vulgaridad de Rogers, consiguiendo una química especial, un contraste del que surgía por magia de la danza una especial armonía.
Los films de Astaire y Rogers fueron además de excelentes musicales, esplendidas comedias, gracias a sus cualidades de interpretación y el talento de los realizadores puestos a su servicio, de entre los cuales destaca Mark Sandrich a quien se deben cinco títulos fundamentales : “La alegre divorciada”, “Sombrero de copa”, “Sigamos la flota”, “Ritmo loco” y “Amanda, la paciente peligrosa”. Y George Stevens a quien se debe la maravillosa “En alas de la danza”.
Los films de Astaire-Rogers han resistido el paso del tiempo porque en ellos había algo más que bellos números de bailes. Sus películas eran de una absoluta modernidad en cuanto a la fluidez con la que las escenas de danza, o las canciones se integraban en el contexto general. Todo formaba una perfecta unidad, las escenas de comedia y las escenas de danza eran algo mas que simples números y ambas tenían sentido en su relación mutua, marcando un especial ritmo común de una particular viveza.

EL TESORO DE SIERRA MADRE


INTRODUCCION AL WESTERN AMERICANO

Podríamos decir que la historia del Lejano Oeste Americano esta directamente ligada no solo a la colonización sino también a la emigración de europeos y de gentes humildes y aventureras de todas partes que veían en estas tierras la fascinación de una tierra prometida y la posibilidad de mejorar sus vidas.
El puerto de Manhattan desde principios de 1900 recibía aluviones de inmigrantes que intentaban dejar atrás no solo la pobreza sino también en muchas ocasiones unas vidas que en sus lugares de origen estaban marcadas por la delincuencia y la marginación. El continente americano había consolidado sus estructuras políticas en casi todos sus territorios, pero las regiones del oeste de este nuevo mundo conservaban todavía una gran inestabilidad social, la inseguridad jurídica era algo común en estos nuevos territorios debido a la carencia de servicios de seguridad que fueran eficaces y era por consiguiente el lugar idóneo donde poder pasar desapercibido si lo que se quiere es huir de la justicia, si lo que se quiere es ser olvidado para empezar una nueva vida. De hecho a nivel mítico, el Oeste simboliza el nuevo nacimiento del hombre en una tierra feliz y libre, el rechazo global de las civilizaciones del pasado y de sus fracasos. El sueño del Oeste se confunde así con el mítico sueño americano que consideraba que la existencia humana y la historia tenían un nuevo comienzo.

Hablar del Oeste Americano es hablar de conquista, de colonización y sobre todo de masacre de los pueblos indios, hablar del western clásico, como género cinematográfico que es, es casi siempre aplaudir este brutal colonialismo y justificar los genocidios y masacres de las que el pueblo indio ha sido víctima.
Los héroes del western son a menudo interpretaciones estandarizadas hechas por los cineastas que durante décadas se negaron a abordar de frente los problemas históricos reales de la colonización y han preferido fijar sus miradas en los que se han constituido como personajes típicos del western mas clásico, los ganaderos y agricultores, los mineros, toda una serie de personajes de carácter administrativo y burocrático: el Sheriff, los jueces, los propietarios de salones y burdeles, prostitutas, asesinos a sueldo y cazadores de recompensas , pastores protestantes perdidos en un mundo de violencia y naturalmente los indios, que si no conociéramos la historia americana, difícilmente podría imaginarse que los indios son los agredidos y los blancos los violentos agresores.

En el Western moderno, el western crepuscular, John Ford será el primero que presente a los indios como seres humanos alejados del tópico de su barbarie aunque con cierta ambigüedad sentimental a favor de los blancos (Fort Apache 1947) y será con El gran combate 1964 donde establezca con mayor lucidez y critica la tradición moral derivada de aquellas carnicerías que es heredada de los viejos patriarcas como una marca difícil de borrar.
El Wenster crepuscular que se iniciara también con John Ford sobre todo con El Hombre que Mato a Liberty Valance nos ofrecerá una visión distinta del Oeste americano y de sus personajes mostrando una postura más realista con la herencia histórica, con la consecuente responsabilidad ética que esto conlleva y mostrándonos a unos personajes que dejan de ser héroes ejemplares para convertirse en antihéroes, en hombres que usan sus armas no para salvaguardar la justicia y defender los valores sino para satisfacer sin escrúpulos las más bajas pasiones humanas.

De entre toda esta amalgama de personajes que pueblan el Oeste Americano destacan en numerosas películas aquellos personajes que explotan las riquezas de la tierra, de esa tierra por cuya conquista se lucha encarecidamente. Los mineros y los buscadores de oro serán personajes que tengan un verdadero protagonismo en el western Americano. La aventura de los buscadores de oro se inicia en California en 1848 cuando el descubrimiento de las primeras pepitas de oro en el aserradero de Johann Sutter desencadena la primera gran avalancha de gentes hacia el Oeste.
Común a la minería y a la agricultura es la azada, símbolo de la lucha entre el hombre y la tierra para arrancarle sus frutos, como también la cerca es el símbolo de la propiedad privada del territorio.
Estos elementos ha desempeñado un papel fundamental en el género y la importancia de los útiles mineros es muy trasparente en el que acaso sea el mejor Western acerca de la búsqueda del oro: El Tesoro De Sierra Madre.
Dirigida por John Huston en 1947 el mismo año en que dirigiría Cayo Largo otra de sus grandes obras, El Tesoro De Sierra Madre se inspira en un relato de Bernard Traven escritor de origen escandinavo que había recorrido el Pacífico antes de llegar a Méjico en 1923, donde ejerció como buscador de oro, y cuyas experiencias trasladó a las páginas de su obra.
Sobre la epopeya de los buscadores de oro puede nacer una tragedia, como ocurre en el film de Huston, pero también puede nacer una comedia musical como La leyenda de la ciudad sin nombre, de Joshua Logan, o de la búsqueda de otra riqueza natural como es el agua, preciada por su escasez en los extensos desiertos del suroeste puede nacer un western bello y poético como La Balada De Cable Hogue 1970 de Sam Peckinpah. Pero ninguna como El Tesoro de Sierra Madre ha conseguido transmitir con tanto desgarro la tragedia existencial de sus protagonistas, el ruido y la furia del antagonismo entre el hombre y su contexto, el desarraigo de unos seres abocados a una vida errante y a perseguir para el resto de sus vidas el polvo dorado que se escapa de sus manos.
La implicación de John Huston en un guion que maduro durante varios años tiene como resultado unas imágenes de enorme belleza visual debidas a la excelente fotografía sucia y polvorienta de Ted MacCord acompañada por una sofocante banda sonora del gran Max Steiner. Rodada íntegramente en exteriores localizados por el propio John Huston , en concreto en el desierto mexicano cercano a San José Purua donde sometió a los actores como era habitual en él a una difícil convivencia trasladándolos a vivir durante meses en el duro desierto mexicano, experiencia que dio lugar a unas catárticas interpretaciones que arrancan de esos actores lo mejor de sí mismos. Una de las mejores interpretaciones de Humphrey Bogart y de un Walter Huston (padre de John Huston) que obtuvo con su personaje el único oscar de su carrera.
El tesoro de Sierra Madre muestra un estremecedor y lucido estudio psicológico sobre la naturaleza humana plasmando con acierto los sentimientos y pasiones más bajas del ser humano como la codicia , el miedo y el asesinato. Es también el fracaso de una aventura solitaria que tiene como objetivo la búsqueda de los valores materiales pero también es el tortuoso viaje interior y el descubrimiento de lo que uno puede albergar dentro de sí mismo cuando se actúa a merced de los deseos mas equivocados. Recuperada la propia identidad, el grotesco desenlace provoca la liberación del instinto y la explicitación de su mayor triunfo: han perdido el oro pero han recuperado su propia estima.

Eduardo Gutiérrez

MEDIANOCHE EN PARIS - EDUARDO GUTIÉRREZ




Me decido a escribir algo sobre esta genial película de Woody Allen porqué después de haberla visto me sentí invadido por un "encantamiento" con todo su significado y significante, no sólo es que esta película me haya gustado muchísimo, sino que he salido del cine realmente contagiado por esa mágica experiencia que le ocurre al personaje principal, es decir una toma de conciencia. Nada mas mágico que tomar conciencia de nuestro propio yo y nada mas enriquecedor que reflexionar sobre lo que somos o queremos ser. Puede ser también debido a que parte del simbólico cultural que tiene Woody Allen (El protagonista no es otro más que él)
a mí también me fascina y es un poco parte de mi vida, de mi simbólico y de mi real, no sólo se trata de afinidad es algo más, podría decir que si en mi real escuchase como fondo una banda sonora está seria una melodía de Cole porter y quizás también porque comparto algún Demiurgo de los que pueblan el simbólico del escritor protagonista (estupenda la interpretación de Owen Willson que nos permite reconocer en él al alter ego que representa, un Woody Allen siempre entrañable) y si no son exactamente los mismos demiurgos (Picasso podría serlo) si ese concepto que es puramente Romántico de tener como dios al genio creador de la cultura, el poeta, el escritor, el pintor... estos conforman parte de mi simbólico y son también el lecho en el que yo crezco espiritualmente.
Está claro que estoy encaminando mi análisis desde los conceptos más puramente románticos y es que para mí Medianoche en París (el titulo acompaña esta idea) es quizás la película más romántica de Woody Allen sobre todo por el predominio que hay del universo subjetivo, nos presenta a un personaje que toma conciencia de su yo frente al mundo que le rodea y nos traslada como por "encanto" a lo más subjetivo de sí mismo a través de esos mágicos viajes que realiza puntualmente cada medianoche en ese coche que como Caronte le transporta al mundo de los muertos, al tiempo pasado de los años 20, para desde allí reflexionar sobre su vida, desmitificar el mito, y para devolvernos finalmente a un hombre que se encuentra a sí mismo convencido de lo que busca en su vida. Esta invención de Woody Allen para trasladarnos al interior del protagonista y mostrarnos su conflicto con su realidad me parece magistral, no porque sea novedosa que no lo es, sí porque lo hace de tal modo que no se aparta del tono discursivo que quiere darle a su relato, el de la fabula clásica y el cuento, y nos traslada al ámbito psicológico sin ningún dramatismo forzado.
Me encanta como el personaje de esta manera puede establecer un discurso consigo mismo (En realidad todo es un soliloquio) recurriendo a los personajes que conforman su simbólico sin entrar en ningún dialogo pedante (Todo lo contrario a lo que representa Michael Sheen, el amigo en la realidad) .
El escritor conversa con Gertrude Stein (Si hay aquí Demiurgo es ella), baila con Djuna Barnes y se enriquece con los Fitzgerald, Hemingway, Dali o Buñuel, se cuestiona la veracidad de su amor y de su Locus Amoenus con Adrina, para volver a su realidad seguro de sus valores y poder así encontrar (maravilloso final) a la persona que si podrá acompañarlo a lo largo de su vida "paseando por un París bajo la lluvia" .(Interesantes reflexiones sobre la importancia de tener simbólicos coincidentes para que un amor perdure...).
Maravilloso canto al yo, al individualismo y a la conciencia de lo subjetivo frente a los valores racionales y acomodados que gobiernan las vidas de los otros personajes donde la imaginación brilla por su ausencia y cuya única fascinación es la de la utilidad , el discurso capialista y el discurso universitario como el que tienen los padres y el amigo pedante.
Algunos dicen que el Romanticismo ya no se lleva, yo me pregunto qué entienden algunos por el termino romántico.

FRITZ LANG - Eduardo Gutierrez



Friedrich Christian Antón Lang, nació en Viena en 1890. Hijo del famoso arquitecto Antón Lang, jefe de los trabajos públicos de la ciudad y de, Paula Schlesinger de origen hebreo. Realizó sus estudios primarios en la Volkschule y en la Realshule. Su padre deseaba que estudiase arquitectura, pero su interés iba más dirigido hacia el dibujo y la pintura, también tenía otra pasión: la lectura. Se interesaba por cualquier libro, y leyó a muchos autores: Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard,… Interrumpe sus propios estudios de arquitectura para matricularse en la Escuela de Artes Gráficas de Viena y luego .en las de Nüremberg y Múnich.En su juventud fue asiduo visitante de cafés y cabarets vienenses, y un gran enamorado de las mujeres. De hecho alguna vez declararía que “Mis mejores amigos han sido siempre mujeres”. De 1909 a 1912 se dedicó a viajar por el mundo. Recorrió Alemania, Bélgica, Países Bajos, Asia Menor, Rusia, América del Norte, China y Japón. Vivía dibujando postales y chistes gráficos, y además llevaba la asesoría artística de un circo ambulante y presentaba un cabaret. Se instaló por un tiempo en París, en el barrio de Montmartre, y se relacionó con cineastas del país.
El comienzo de la Primera Guerra Mundial le llevó nuevamente a Viena y tras la declaración de la guerra se alista en el ejército austriaco. En1916 comienza a escribir guiones para los estudios Universum Film AG (UFA),, el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante el periodo de esplendor de la República de Weimar. La compañía UFA se creó un 18 de diciembre de 1917 en Berlín como una compañía de producción cinematográfica estatal para ofrecer servicios públicos de información y de propaganda durante la primera guerra mundial. En concreto trabajó para J. May, director estrella y accionista de la productora alemana UFA. En 1919 dirigió su primer film, Halbblut, y un año después durante el rodaje de Las arañas (1920), conoció a la que sería su segunda mujer, Thea von Harbou, quien colaboraría desde ese momento con él (hasta que este abandonase Alemania). Sobre guiones de su mujer Thea von Harbou y suyos rueda Das Wandernde Bild (1920),Las tres luces (1921), EL doctor Mabuse (1922), Spione (1927) y El Testamento del Dr. Mabuse (1932). Más interesantes resultan Los Nibelungos (1924), Metrópolis (1927), La mujer en la Luna (1928) y M, el vampiro de Dusseldorf (1931).Poco a poco, y con sus films, Lang se va convirtiendo en el director más importante de la UFA. En 1926 funda su propia compañía de producción, al mismo tiempo que firma un contrato con la UFA para la distribución de sus películas.Al finalizar su película El Testamento del Dr. Mabuse (1932) recibió la propuesta de Joseph Goebbels de hacerse cargo de la dirección de los estudios alemanes UFA, pero Lang era contrario a las ideas nazis y a hacer filmes de propaganda para el Tercer Reich, así que esa misma noche huyó hacia Francia, dejando casi todo lo que tenía y a su esposa Thea von Harbou, más cercana a las ideas que envolvían Alemania en aquella época quien posteriormente se convirtió en la guionista oficial del Partido Nazi. "Pretendí hacer una cinta contra el nazismo, pues puse en boca de criminales las palabras de Hitler: la destrucción total y el mundo nuevo que él quería construir. Tanto es así que tuve que salir del país", diría años más tarde en una entrevista.Antes de 1933, Lang era un cineasta muy popular y, además, aclamado por la crítica alemana y europea. Sus estudios de arquitectura y su sentido pictórico fueron clave para su integración dentro del movimiento expresionista alemán de los años 20.El "Dr. Mabuse" (1922), "Nibelungos" (1924) y la futurista "Metropolis" (1927) son considerados entre los mejores filmes del protocine jamás hechos.Por obligacion a realizar la segunda parte de Spiders, Lang rechazó dirigir "El Gabinete del Dr. Caligari" (Robert Wiene, 1919), pero su contribución a este filme es esencial: él diseñó el encuadre que devela que la historia es narrada por un sicópata. Abandona Alemania y se instala en París donde rueda Liliom (1934) , pero sigue hacia Hollywood ese mismo año contratado por la Metro-Goldwyn-Mayer.
En 1934 firmó un contrato con O'Selznick, con el que quedaba ligado a la Metro. Sus proyectos son rechazados y tarda dos años en hacer Furia (1935) de gran éxito y pieza clave en el mundo del cine. Hay que decir que en su etapa americana sólo consiguió rodar otras dos películas personales, El hombre atrapado (1936) y Los verdugos también mueren (1936). Sus restantes producciones estadounidenses deben acomodarse a las reglas de los diferentes géneros pero rueda excelentes policíacos: Sólo se vive una vez (1937), La mujer del cuadro (1944), Los sobornados (1953), Deseos humanos, Mientras Nueva York duerme (1956), Más allá de la duda (1956), Los contrabandistas de Moonfleet (1955), o Encubridora (1952).En su etapa americana cambió con bastante frecuencia de compañía. Después de rodar La mujer del cuadro (1944) forma su propia productora. Su socio es Walter Wagner, aunque solo llegan a producir dos títulos. Debido a que su nombre aparece como sospechoso en las listas de “caza de brujas”, entre 1947 y 1950 no dirige ningún film. A continuación realiza varios títulos importantes sobre uno de sus temas preferidos: El ineficad e inmoral funcionamiento de la institución judicial. Por ejemplo Los sobornados (1953), Mientras Nueva York duerme (1956) y Más allá de la duda. Cansado de Hollywood vuelve a Europa a finales de los años cincuenta, en parte por el clima creado por las investigaciones del Comité de Actividades Anti norteamericanas y también por la oferta de un productor, viaja a la República Federal Alemanapara rodar El tigre de Esnapur (1958), La tumba india (1959) y Los crimenes del Dr Mabuse (1960), su última película. Además de intervenir como actor en un film francés, de J. L. GodardEn su obra destaca el expresionismo, un movimiento que abarcó a todas las artes, y se desarrolló fundamentalmente en Alemania desde 1918 a 1925. Es un movimiento inconformista, contrario al naturalismo. No trata de reflejar la realidad, sino que impone la sensibilidad del artista. Es, pues, ante todo, un movimiento subjetivo, que resalta valores fundamentalmente emotivos para dar mayor fuerza, desde un determinado sentido de protesta social, a los sentimientos personales de angustia, rebelión y entusiasmo. La actividad de Lang se inscribe desde 1919 a 1960, nada más y nada menos que cuarenta y un años de carrera cinematográfica. Es, sin duda, una de las máximas figuras de la historia del cine. Su trabajo no se limitó a la realización de sus películas, sino que abarcaba la redacción de los guiones y la colaboración en la decoración y la fotografía de la mayor parte de su obra. Espíritu fuerte, trabajador incansable, hombre de una poderosa imaginación, Fritz Lang es uno de esos autores completos cuyo mundo creativo no es fácilmente abarcable. Su nombre, junto al de Murnau, llena el fecundo período del cine alemán de los años 20. Las Arañas, Las tres luces, sus películas sobre el Dr. Mabuse, Los Nibelungos o Metrópolis, son títulos de ese período que figuran en la memoria colectiva como obras maestras de los inicios del cine. Su entrada en el cine sonoro no pudo ser más brillante: M. el Vampiro de Düsseldorf fue su primera película hablada, y aún hoy su fuerza poética, su peculiar estilo narrativo, sus bellas elipsis, su ritmo y, sobre todo, el patetismo que imprimió al personaje central interpretado por Peter Lorre, no han sido superados.
En el cine de Fritz Lang, los humanos no son libres, su voluntad está encadenada a factores externos: "Lo que el hombre necesita es combatir". Aunque el sistema le oprima a uno, lo que debe hacer es luchar para llegar al fin. "Para mí el hombre es lucha y creo que no puede vencer". La visión de un universo hostil, las limitaciones a la libertad y mensajes que pasan desapercibidos o malentendidos -pero siempre vistos- son características en toda la cinematografía de Lang.El crítico español J.M. Caparrós observa que la obra de Lang tiene también como constantes: el complejo de culpabilidad del hombre, el cerco implacable del medio social, la persecución del destino, la fatalidad, el instinto de venganza y el deseo de justicia.Las películas de F. Lang están marcadas por cambios en el punto de vista y descubrimientos que transforman tanto la reacción de los personajes, como de la audiencia. El 'cambio langiano' sigue siendo utilizado hasta la fecha por los cineastas modernos.


· En Alemania:
1919 - Halbblut 1919 - Der Herr der Liebe 1919 - Las arañas: El lago de oro 1919 - Harakiri 1920 - Las arañas: El barco de los brillantes 1920 - Das wandernde Bild 1920 - Vier um die Frau 1921 - Las tres luces 1922 - El doctor Mabuse1924 - Los Nibelungos: La muerte de Sigfrido 1924 - La venganza de Krimhilda 1927 - Metrópolis 1928 - Los espías 1929 - La mujer en la luna 1931 - M,el vampiro de Düsseldorf 1933 - El testamento del doctor Mabuse
1958 - El tigre de Esnapur1959 - La tumba india 1960 - Los crímenes del Dr. Mabuse
---------En Francia:
1934 - Liliom
---------En Estados Unidos:
1936 - Furia 1937 - Sólo se vive una vez 1938 - You and Me 1940 - La venganza de Frank James 1941 - Espíritu de conquista 1941 - El hombre atrapado 1943 - Hangmen Also Die 1944 - El ministerio del miedo 1944 - La mujer del cuadro 1945 - Perversidad 1946 - Cloak and Dagger 1948 - Secretos tras la puerta 1950 - House by the River 1950 - Guerrilleros en Filipinas 1952 - Encubridora 1952 - Clash by Night 1953 - Gardenia azul1953 - Los sobornados 1954 - Deseos humanos 1955 - Los contrabandistas de Moonfleet 1956 - Mientras Nueva York duerme 1956 - Más allá de la duda

M El vampiro de Dusseldorf - Fritz Lang - Eduardo Gutierrez

Una mirada sorprendida al azar puede bastar para revelar los abismos de una conciencia. Hay una especie de horror que nos sobrecoge especialmente, es el que siendo ajeno a todo elemento sobrenatural, emerge de los substratos más oscuros del ser humano. Lo propio del terror psicopatológico es la irrupción de lo monstruoso en la vida cotidiana, el brusco desvelamiento de la faceta más aberrante de una persona a la que creíamos normal. Es en definitiva el terror a lo desconocido, siendo la locura la zona máxima de terror para el hombre cuerdo.Mas que la potencialidad criminal del psicópata lo que nos desazona es, por una parte, la desproporción entre su apariencia inofensiva y la brutalidad irrazonada de sus crímenes, y por otra, lo que cualquier alteración psíquica encierra de inexplicable e inaprensible, de desafío y reto a la razón y a la sociedad que se dice racional.A menudo las películas de terror psicológico contienen una crítica social implícita, en la medida que la sociedad, en su estado actual, es el factor determinante de muchas neurosis.
Cuando la industria del cine estadounidense sostenía que la llegada del cine sonoro únicamente servía para adaptar obras de teatro y realizar musicales M, el vampiro de Düsseldorf fue un bofetón en la cara. En el continente de las ideas, Hitchkock comenzaba a destacar así como Buñuel, Gance o Vigo y por supuesto, Fritz Lang. Para Hollywood un film como aquel no era viable, hasta que lo vieron, claro.Lang la estructuró en tres partes. La primera se encarga de mostrarnos al asesino y sus consecuencias. En la segunda el espectador asiste a la competencia desatada entre las fuerzas del orden -criticadas por su falta de resultados- y los bajos fondos -hostigados por la policía en su búsqueda del asesino- para llegar al mismo fin pero con diferentes métodos. Y en la tercera -la más sobrecogedora- una caza al hombre sin cuartel.Fritz Lang consiguió con M, el vampiro de Düsseldorf dibujar el perfil de psicópata que más tarde seguirían todos sus colegas con los matices correspondientes a cada caso. En la escena final, Peter Lorre encoge el corazón de cualquier espectador con su monólogo final, consiguiendo un cierto grado de empatía con el público, caso éste muy difícil de conseguir por un actor y solo al alcance de los genios de la interpretación. El modelo próximo o lejano de todas aquellas películas que han tenido por tema la personalidad sicopática, es sin duda, M El Vampiro de Dusseldorf, creación memorabl
e de Fritz Lang y del actor que escogió para interpretar al psicópata: Peter Lorre. Esta película de Fritz Lang va mas allá de la descripción de un caso clínico, pues nos muestra el retrato de una sociedad enferma, sin evitar todas las implicaciones políticas del caso. M el hombre gris de aspecto bondadoso que obsequiaba con caramelos y globos a las niñas, era algo más que un maniaco asesino: en los ojos de Peter Lorre hoy podría leerse la condena y la tragedia de un país al borde del nazismo. Destacar también la actuación del jefe de los bajos fondos así como su atuendo y su aire marcial, ácida crítica de Lang hacia el nazismo que se les venía encima.

En el aspecto visual y narrativo, M sorprende por su audacia y sus innovaciones; más aún si se tiene en cuenta que muchos de sus elaborados travellings y movimientos de grúa se realizaran con medios extremadamente precarios. La imaginación de Lang parece no tener límites. La primera secuencia (8 minutos y 27 planos) resulta, todavía hoy, una verdadera lección magistral de concisión y eficacia. A pesar de tratarse de su primera incursión en el cine sonoro, el director utiliza con sorprendente precisión los sonidos y los silencios para incrementar la tensión dramática del relato, al tiempo que utiliza audaces encadenados sonoros para enlazar diferentes escenas. Así, por ejemplo, cuando un grupo de ciudadanos se apiña para leer un cartel que anuncia la búsqueda del asesino, la voz que se escucha es la de un personaje que está sentado en una cervecería leyendo el periódico en voz alta ante unos amigos, situación que corresponde a la escena siguiente y que por lo tanto el espectador desconoce. Por otra parte, M es uno de los pocos films sonoros que carece de banda de sonido propiamente dicha, aparte de los ruidos directamente relacionados con la acción (puertas, motores, pisadas, sirenas). La única música que se escucha son unos compases de Peer Gynt , de Edvard Grieg, que silba el asesino. Unas notas alegres y casi infantiles que, sabiamente utilizadas, se convierten en obsesivas y fatalmente amenazadoras.
«M» es un temible asesino psicópata, pero también es, en cierta manera, un ser «condenado», incapaz de reprimir sus instintos. En la película no se dice nada de los motivos de su conducta (en el remake realizado por Joseph Losey en 1951, el mismo personaje es víctima de un padre autoritario y una madre posesiva), por lo que se presencia se reduce a la de un peligroso criminal anónimo, oculto bajo los rasgos de un hombre cualquiera, de aspecto melifluo y un tanto aniñado. Hans Beckert no existe como individuo hasta su sorprendente y conmovedor discurso, en la secuencia final, ante un auditorio formado de vagabundos y prostitutas, que no están dispuestos en absoluto a escuchar sus argumentos. Es entonces cuando se descubre que el «monstruo» no es más que un perturbado mental, cuya conducta responde a una mezcla de timidez y de ansias de notoriedad (comunica a la prensa sus crímenes así como su propósito de seguir matando). La llegada de la policía evita la ejecución inmediata del protagonista. El hampa pretende imponer justicia, pero lo único que hace es aplicar su instinto de venganza y garantizar su permanencia en unos barrios que consider
a suyos. Como se hace evidente en su posterior etapa americana, Lang siempre defendió la necesidad de la verdadera justicia frente a la sed de venganza, la aplicación de la ley a la impulsiva y temible reacción de las masas encolerizadas.
Un film en cualquier caso sorprendentemente actual, en el cual se analiza desde la perspectiva de un juicio popular con los propios delincuentes conduciendo el proceso, asuntos como el de la ley y la justicia, la posición que debe ocupar el estado en el desarrollo cívico y punitivo de una comunidad, o la funcionalidad útil del derecho.



  • Bibliografia:

  • Enciclopedia del cine Salvat


  • 1001 Peliculas
    Intenet

Eduardo Gutierrez

Metropolis Fritz Lang - Eduardo Gutierrez

METRÓPOLIS fue rodada por Fritz Lang en 1927 en Alemania y es una de las películas más complejas y apasionantes de la historia del cine y una de las más importantes películas de ciencia ficción social que se hayan hecho nunca.
METRÓPOLIS además de situarse en los inicios de la historia del cine es también una película que recoge muchas inquietudes artísticas que van a aparecer en los inicios del siglo xx y para entender cuáles son estas inquietudes y preocupaciones vamos a hacer un pequeño resumen sobre los cambios importantísimos que tienen lugar a finales del siglo XIX y principios del XX y que van a suponer una transformación de la visión que el hombre tiene del mundo y de todas las áreas del saber humano. El siglo XX es un periodo en el que la cultura se va a reinventar a si misma a través de la tecnología. A principios del siglo XX , cuna del modernismo, la máquina es considerada como un bien incondicional, un gigantesco esclavo de acero controlado por la razón. La máquina significaba la conquista del progreso. Nosotros que ya hemos crecido acompañados de todo tipo de tecnología no podemos más que suponer con un poco de esfuerzo lo que esta debió de significar para el hombre de principios del siglo XX. Un hombre que paso de una sociedad agraria a una sociedad dominada por la tecnología y la industria, que se durmió un día en el campo para amanecer en medio de una ciudad mecanizada, dominada por una vertiginosa velocidad de cambios en todos sus aspectos. Tan solo a fines del XIX y principios del XX Edison inventa el fonógrafo y la bombilla, se inventa la fibra sintética, la turbina de vapor, el papel fotográfico de emulsión sensible, el motor diesel, el coche ford. Los hermanos Lumiere inventan la primera cámara de filmación cinematográfica, se inventa el disco gramofónico, Freud publica sus primeros estudios fundamentales sobre la histeria, se descubre la radio, la grabación magnética del sonido, se realizan los primeros vuelos de propulsión por los hermanos Wright y en el campo de la física Einstein aportara su teoría sobre la relatividad y el efecto fotoeléctrico con el alumbramiento de la era atómica…Toda clase de inventos adornaran las casas y las calles se llenaran de luces de neón y ruido de motores….LA METRÓPOLIS con su nuevo bullicio será el centro en el que gira la vida de las gentes como un torbellino que aumenta cada vez más con los desplazamientos de población del campo a la ciudad. LA METRÓPOLIS es el microcosmos donde todo ocurre y todo se encuentra, en sus calles, en sus bares, en sus noches…LA METRÓPOLIS es la modernidad que fascina y ofrece un mundo nuevo.La ciudad industrial desplazara las imágenes bucólicas de la naturaleza cuyo ultimo florecimiento estaba en las obras de pintores impresionistas como Monet o Renoir y la imagen dominante en la pintura ya no será el paisaje sino LA METRÓPOLIS y sus gentes que se sienten como si asistiesen al ocaso de una historia y al nacimiento de otra cuyo emblema es la máquina y la ciudad.
En esta nueva era los artistas intentan encontrar un nuevo lenguaje que se adecue y refleje los nuevos cambios ideológicos que se producen en la conciencia del hombre urbano, capitalista, sumergido en el nuevo paisaje tecnológico de la METRÓPOLIS.

Los primeros artistas en encontrar nuevos lenguajes pictóricos serán los cubistas con una proposición radicalmente nueva sobre la manera de pintar, rompiendo con la perspectiva tradicional a la que estábamos acostumbrados desde hacia casi quinientos años. Para muchos artistas la era de la mecanización era algo más que un contexto, querían explorar la propia mecánica con sus características imágenes de luz, estructura, textura y dinamismo como temas centrales de las obras. La tecnología para algunos artistas había creado una nueva clase de hombre y surgirán los futuristas para los que la maquinaria representaba el poder y la liberación de las restricciones del pasado histórico, pasado del que reniegan para mirar solo a un futuro mecanizado, hacia el paisaje urbano de la METRÓPOLIS donde se proyecta todo el caos moral, a través de imágenes violentas, irónicas y cinemáticas de demenciales movimientos, ruidos, apremiantes anuncios y luces centelleantes. La poesía y literatura también se harán eco del movimiento futurista de Marinneti, Delaunay, Boccioni , Picabia… a base de crear sonidos simultáneos, versos que surgen del disparate, textos panfletarios que culminaran en el movimiento dadaísta después de la primera guerra mundial. Textos que buscan la confrontación directa con el espectador de modo que las diversas reacciones de conducta humana pudieran verse a la larga como arte. Surgirán lo happenings y los performances que de un modo teatral y basándose en las improvisaciones y las provocaciones produzcan la reacción y participación del espectador.Sin embargo no todos los artistas europeos sentían este optimismo tan puro sobre la máquina y la modernidad industrial, y menos aun después de la primera guerra mundial, a las que los futuristas siguieron igualmente venerando. Algunos veían esta mecanización de la sociedad como algo amenazador y deshumanizante. La idea de que la creación del hombre pudiera volverse contra él y destruirlo fue uno de los mitos de la revolución industrial, mito que también recoge Fritz Lang en esta película: METRÓPOLIS y que tiene su eco en la anticipadísima novela de Marie Shelley, "Frankenstein", ya en 1818. La máquina es amoral, solo puede actuar pero no puede reflexionar y esta idea de inhumanidad es la que interesa a Fritz Lang y que desarrolla en la película METRÓPOLIS. Hay que tener en cuenta que después de la primera guerra mundial de 1914 la maquinaria se había revuelto contra sus inventores y la guerra suprimió la fe en la amable tecnología. El mito del futuro sufrió una conmoción y el arte europeo se adentro en años de ironía, repugnancia y protesta. La máquina se convirtió a ojos de muchos como un instrumento de destrucción y de poder amenazador y deshumanizado. La película METRÓPOLIS recoge con fuerza visual elementos de todas estas vanguardias artísticas (Futurismo, Expresionismo, Simbolismo..) y su tema central la moderna y futurista ciudad mecanizada que somete al individuo en un caos deshumanizado y lo esclaviza. La máquina esclaviza al hombre que la trabaja en beneficio de otros hombres que la disfrutan y aparecerán en la película las ideas de la lucha de clases que enfrentan a trabajadores y patronos. La máquina cobrara vida arrancándosela al hombre a través del androide, pero el gigante de acero supuestamente controlado por la razón se convertirá en el mayor enemigo del hombre y solo a través del pacto social, del pacto entre trabajador y empresario, mediados por ideas más humanitarias conciliará a los hombres devolviéndoles a estos unos valores usurpados por la tecnología, por la máquina que había llegado a tener una vida “propia” más importante que la de los hombres.
Si queremos profundizar un poco mas en este mensaje de Fritz Lang que aquí se desarrolla de una manera simplista y entender la necesidad del mismo, tendríamos que saber cual era la situación de Alemania a principios de 1920. Al año 1923 alemán se le ha llamado el año inhumano. Fué un año de crisis, Alemania conoció la inflación total. Esta bancarrota hundió en la miseria más horrible a gran parte de la población en una catástrofe financiera como ningún país europeo había conocido nunca.


De la noche a la mañana gran parte de la burguesía se encontró convertida en proletariado, la población se sumió en la pobreza y hombres y mujeres no encontraban solución a sus desgracias. La máquina, desarraigando a las poblaciones rurales y trasplantándola allí donde la energía, el agua o el carbón fuera abundante, había creado esta nueva clase de hombre proletario cuya forma de vida era dictada por la máquina y es en esta situación contradictoria y tensa, donde el cine expresionista del que procede Fritz Lang se desarrolla reflejando este tema en la forma y en el contenido, esta situación del hombre trabajador que lucha por su supervivencia en una sociedad mecanizada injusta y deshumanizada.
Es por esta razón por la que la mayoría de los dramas del cine expresionista se desarrollan en un contexto humanista y de fuerte critica social donde el pueblo es el protagonista y en Metrópolis Frtiz lang también se hace eco de esta reflexión sobre el hombre proletario que vive en el subsuelo de esa ciudad futurista como una rata de alcantarilla. Quizás la escena de la inundación donde todos corren entre el agua para salir al exterior trepando por las escaleras metálicas, o las escenas que se desarrollan en las laberínticas grutas donde se reúnen los trabajadores para escuchar a una evangélica Maria nos haga pensar en esta idea del hombre animalizado. METRÓPOLIS se enmarca dentro del género de cine fantástico, del cine de ciencia ficción, y como nos encontramos casi en los amaneceres de cine podríamos decir que Fritz Lang (junto con Melies) es el precursor de este género en la cinematografía. Títulos como El Doctor Mabuse, Los Nibelungos, Metrópolis, La Mujer en la Luna, M el Vampiro de Dusseldorf y El Testamento del Doctor Mabuse hacen que Fritz Lang sea recordado en una grandísima parte por su creación puramente imaginativa más que por sus obras de pensamien
to también excelentes - Furia, La Mujer del Cuadro, Mientras la Ciudad Duerme, Los Sobornados, Deseos Humanos, Encubridora, Moonflet …no porque estas últimas no dejen de ser interesantes, a muchos niveles probablemente sus mejores películas sino porque ese primer periodo de cine fantástico nació de una manera mas espontánea y sincera, mas auténtica y con menos compromisos intelectuales. Podemos afirmar que Fritz Lang es el creador en el cine de este genero de ciencia ficción aportándole con su visión expresionista y germana unos elementos realmente novedosos que hoy en día se han convertido en antecedentes inamovibles. Quizás METRÓPOLIS sea en este sentido la más expresionista y germana de los films de F.Lang (De una determinada Alemania). A recordar como inolvidables las secuencias que muestran el agotador trabajo en las fábricas, el reloj gigantesco que solo marca las diez horas laborables, el ómnibus aéreo con autopistas a distintos niveles, el laboratorio del científico Rotwang, la persecución de Maria en las cavernas iluminada con la luz de la linterna o la danza obscena del robot erótico. METRÓPOLIS fue concebida en un viaje de Fritz Lang a New York en 1922 donde fue a estudiar las nuevas técnicas cinematográficas. Las consecuencias de este viaje fueron muy grandes sobre todo por el conocimiento que le supuso el descubrimiento de la gran ciudad, New York, pues esta ciudad sería la que inspiraría a F.Lang su futuro film Metrópolis. El mismo lo cuenta así “Me causo una gran impresión. El barco atracó en un muelle del West Side, en New York. Mire las calles, las luces brillantes y los altos edificios y allí concebí Metrópolis “. Nada mas regresar a Alemania comenzó a trabajar el guión con Thea von Harbou, su mujer y guionista de la mayoría de sus filmes alemanes, el proyecto se convirtió en una obra de proporciones gigantescas, hasta el extremo de ser la más costosa de toda la historia del cine alemán.La película, concretamente, es fruto de un eclecticismo artístico y arquitectónico que revela, en el fondo, el profundo conocimiento de Lang en el campo de la arquitectura y su pasmosa maestría para la construcción de decorados con auténtica entidad dramática. Por la película desfilan elementos vinculados al futurismo de Umberto Boccioni (el constante movimiento de las máquinas al comienzo del film e, incluso, el diseño del robot andrógino); a la arquitectura de la Bauhaus en todo el diseño de la Metrópolis, que parece escenificar visualmente la fusión entre el arte y la ingeniería preconizada por Walter Gropius, fundador de la escuela; e, incluso, el Art Déco en una gran parte de la decoración de interiores. La persecución de María en las grutas, con la impresionante utilización de la luz de la linterna como foco de angustia, y el exterior de la casa de Rotwang junto a otras escenas unen a Metrópolis con el expresionismo. El impresionante logro de Lang consiste en la fusión de todo ello y, asimismo, en la creación de un universo propio que, muy a pesar de tener todas las influencias ya esbozadas, posee una personalidad y una consistencia absolutamente independientes.



  • Bibliografia:
    El impacto de lo nuevo - Robert Hughes
    Enciclopedia del cine Salvat
    Intenet

Eduardo Gutiérrez