PONERME EN LA POCICION DEL OTRO ACEPTANDOLA
Tal vez el primer paso es ponerme en la posición del otro y acertar esa amistad tal como es, sin contradicciones de lo injusto de intentar ser mi yo interior y posicionarme a lo que quiero que sea y dejar que sea lo que quiera que sea, y no temer alejarme, porque puede habitar ese algo pero menos dependiente, y más valido, al sentimiento del otro, de la persona que me da su amistad y el amor no ser el vinculo del goce de la angustia, sino una especie de anclaje comedido entre dos, sin que resulte tan doloroso de tener que abandonar una gran amistad que he cultivado, y que a la otra persona no cause daño, por haber promovido un falso deseo, y ser llevado a lo que en el calco de lo inanimado me ha servido para haberme creado una falsa apariencia.
Esa debe ser mi primera batalla comprender a la persona y no crearla a mi semejanza del reflejo del espejo de mi yo interior, ese debe ser mi deseo ser parte del otro pero no cambiándola a mi semejanza.
Y cuando el goce, de lo injusto que contraria lo vacio, la falta, hacerla una manera de llenarla
con lo que cada instante un cada largo momento se haga llenar por ese amor que en la amistad compartimos, y nos llena a cada una, pero desafiando a lo nuevo y comprobando que no tengo miedo al falo y que algún día yo comparta con una pareja el amor tan fuerte que plasmo en otra pero que no significa igual y siguiéndome abriendo a los demás y no teniendo miedo a un cambio.
Pero que aunque a veces se me haga lejano esa amistad no perder el contacto ni el amor que se ha generado en todos estos años, sin tener que desear al otro como quieras sino que aceptándolo como esa persona te acepta y te lo demuestra y no que dándome solo en una sino sabiendo que la otra esta aunque no esté. Y siempre que una pueda seguir con esta amistad.
Ese debe ser mi primera batalla no caer en la dependencia, no caer en romper las alas sino volar acompañada o con grupo o sola, pero volviendo a volver a caminar por ese sendero que parecía sufrimiento, pero que da espacio al otro a también alejarse y no ver desde lo lejos que no puede volar si no que vea que soy independiente y que si caigo en el goce que sea para seguir aprendiendo del otro , y reflejarme en el espejo y no ver mi yo interior sino ese discurso mi discurso aprender de una mismo a valorarse por lo que es y también hacer la vida más fácil a las demás personas sin caer en la adicción.
Y amando a las palabras, como las estoy empezando amar, porque son el discurso, mi discurso del amor a lo falo a lo que el miedo paraliza y no te deja respirar, he ha vierto la ventana
y entra aire, y puedo respirar por que he destrozado y mutilado el cuerpo del goce en el sufrimiento, cambiando los parámetros de lo repetible pero con una cosa distinta sabiendo que la otra persona no es la que creé si no es lo que quiere ser.
AMPARO FERNANDEZ
MIEDO A TRUNCAR LA AMISTAD, POR PASAR A LO NUEVO
El miedo a lo falo, a lo desconocido, al echar la llave y largarte separando lo que hace sufrir, pero que al mismo tiempo, lo femenino te envuelve no castrándote. Sino escapando un pequeño deseo, pero que lo igualas con el mismo sufrimiento que te conlleva al la amistad, que no quieres alejar, porque es como dar cabida a ese miedo que rompe lo contradictorio, lo deseable la falta de el tener otro que también compartas y te cuide, y te ame. Pero que limitas al no querer dar rienda a el amor de pareja, sino guardar el amor que te encierra entre rejas de papel, pues lo puedes romper, pero que si no lo rompes lo plasmas en la riqueza del goce de la palabra.
Siendo capaz de no avanzar, porque te sientes cobijada y al mismo tiempo vas destruyendo, poco a poco, no pudiendo decidir, porque una parte no quiere y quiere acomodarse, y se siente a gusto como está.
Pero la otra parte de otra persona que afinada contempla de lejos se ve obligada a sentirse que no te deja volar, que te corta las alas, pero sientes el yo interior, quien ya las cortado hace tiempo, pero que vitalmente necesite de la otra persona y hace ser dependiente, muriendo, cayendo en lo mismo. Pero no quiere perder eso que en tantos años ha ido conciliando sembrando, fortaleciendo.
Por ahora no quiero volar, aunque algún día ese vuelo me resulte tan doloroso, que ya no sea parte del otro, siendo otro sino del que viene, entonces, volvamos a empezar.
Y eso no quiero. Sino mantener ese anclado sentimiento del otro al otro de ti, pero menos encerrado, porque mi mente flote vagando en el recuerdo de haberme alejado de alguien que creo en mí el cambio, la fuerza el amor para abrirme a los demás y que ahora analizo, aun sin comprender porque tengo que alejarme del todo.
El miedo a lo falo, a lo desconocido, al echar la llave y largarte separando lo que hace sufrir, pero que al mismo tiempo, lo femenino te envuelve no castrándote. Sino escapando un pequeño deseo, pero que lo igualas con el mismo sufrimiento que te conlleva al la amistad, que no quieres alejar, porque es como dar cabida a ese miedo que rompe lo contradictorio, lo deseable la falta de el tener otro que también compartas y te cuide, y te ame. Pero que limitas al no querer dar rienda a el amor de pareja, sino guardar el amor que te encierra entre rejas de papel, pues lo puedes romper, pero que si no lo rompes lo plasmas en la riqueza del goce de la palabra.
Siendo capaz de no avanzar, porque te sientes cobijada y al mismo tiempo vas destruyendo, poco a poco, no pudiendo decidir, porque una parte no quiere y quiere acomodarse, y se siente a gusto como está.
Pero la otra parte de otra persona que afinada contempla de lejos se ve obligada a sentirse que no te deja volar, que te corta las alas, pero sientes el yo interior, quien ya las cortado hace tiempo, pero que vitalmente necesite de la otra persona y hace ser dependiente, muriendo, cayendo en lo mismo. Pero no quiere perder eso que en tantos años ha ido conciliando sembrando, fortaleciendo.
Por ahora no quiero volar, aunque algún día ese vuelo me resulte tan doloroso, que ya no sea parte del otro, siendo otro sino del que viene, entonces, volvamos a empezar.
Y eso no quiero. Sino mantener ese anclado sentimiento del otro al otro de ti, pero menos encerrado, porque mi mente flote vagando en el recuerdo de haberme alejado de alguien que creo en mí el cambio, la fuerza el amor para abrirme a los demás y que ahora analizo, aun sin comprender porque tengo que alejarme del todo.
AMPARO FERNANDEZ
OBJETO SOBREEXPUESTO
También tengo que entender, que la otra parte, quiere ese espacio de sigilosamente discretamente o escépticamente no estar presente, no alzar la mano que el yo interior, quiere acaparar, amarrar sobreexpone ese hilo que afinadamente vas recogiendo enrollado en ese ovillo que se desbarata, se contrae, y aleja, o se parte o partes, para luego juntar, o abandonar, o perdiéndose en ese azulejo en negrecido por las asperezas de no comprender al otro. Otro que infinitamente está, pero que a veces se evade, como el sujeto haría.
Ese que sustraes del espejo y que al mirar desconoces, y no aclara tu mente, ese que no puede ver reflejado del todo lo que realmente está ocurriendo, a no ser que entienda esas palabras que se van acaparando en ti, y poco a poco vas vomitando, pero que si de golpe al alguien que no las comprende, se choca entre un alienado paréntesis crispado y roto por querer que forme y comprenda lo que parece igual pero es diferente según el punto de aquella trayectoria que izaste en medio de ese huracán y que unos se quedan y otros intentan separar de sus labios el amor a esas palabras para convertirlas a las miradas de otros en objeto lucrativo o objeto de castración por lo desconocido lo diferente lo que impone y va dañando al que está cerca de ti por que no muestras no aceptas, que no eres tú.
También tengo que entender, que la otra parte, quiere ese espacio de sigilosamente discretamente o escépticamente no estar presente, no alzar la mano que el yo interior, quiere acaparar, amarrar sobreexpone ese hilo que afinadamente vas recogiendo enrollado en ese ovillo que se desbarata, se contrae, y aleja, o se parte o partes, para luego juntar, o abandonar, o perdiéndose en ese azulejo en negrecido por las asperezas de no comprender al otro. Otro que infinitamente está, pero que a veces se evade, como el sujeto haría.
Ese que sustraes del espejo y que al mirar desconoces, y no aclara tu mente, ese que no puede ver reflejado del todo lo que realmente está ocurriendo, a no ser que entienda esas palabras que se van acaparando en ti, y poco a poco vas vomitando, pero que si de golpe al alguien que no las comprende, se choca entre un alienado paréntesis crispado y roto por querer que forme y comprenda lo que parece igual pero es diferente según el punto de aquella trayectoria que izaste en medio de ese huracán y que unos se quedan y otros intentan separar de sus labios el amor a esas palabras para convertirlas a las miradas de otros en objeto lucrativo o objeto de castración por lo desconocido lo diferente lo que impone y va dañando al que está cerca de ti por que no muestras no aceptas, que no eres tú.
AMPARO FERNANDEZ
LO SIMBOLICO DEL OBJETO LLEVADO A UN TERMINO DE FALTA O DESEO
Puede que mi angustia parta del mundo que creé en el pasado. Ese en que para mí la amistad, la familia, el amor es una parte importante para mí.
Y ha estado presente en donde la figura del padre(es opuesta y se rompe). Creando un mundo de mujeres, donde la base era la amistad, el cobijo, el amor, que creía que tenía. Que al romperse ese mundo y crearse una amistad, que al principio no ubico, lo situó como calco de aquella parte.
Que en mi buscaba, ese que al ver que falta y que hay un deseo del otro que más bien eres tú que le das participe, pero que a veces esa angustia de lo contradictorio hace que todo parezca confuso.
Y te ubique en el lugar equivocado.
Que a su vez te sientas a gusto con el otro no siendo el espejo sino compartiendo su amistad.
Pero que a veces ese goce de armonizar tu mundo que está muerto porque acaba para dar vida a un existir, llegas a una reflexión que tal vez lo confuso te parezca injusto y quieres que la falta, el deseo adquiera realismo, obligando y no aceptando al otro tal como es, y llevándolo otra vez a tu mundo ese que fue creado y manipulado por tu inconsciente dejándote perdida.
Y haciéndote el calco que en la niñez buscabas y sigues buscando aunque irrepetiblemente vuelva a surgir y haga del goce una angustia, haciendo de esa unidad un hilo que una la vida de la muerte.
Que en parte mueres, para dar vida al otro y vivas para sufrir, por buscar algo que el otro no tiene del mismo modo que te miras al espejo.
Haciéndote un egoísmo fructífero pero que realmente si no lo sabes llevar puede ser dañino.
Puede que mi angustia parta del mundo que creé en el pasado. Ese en que para mí la amistad, la familia, el amor es una parte importante para mí.
Y ha estado presente en donde la figura del padre(es opuesta y se rompe). Creando un mundo de mujeres, donde la base era la amistad, el cobijo, el amor, que creía que tenía. Que al romperse ese mundo y crearse una amistad, que al principio no ubico, lo situó como calco de aquella parte.
Que en mi buscaba, ese que al ver que falta y que hay un deseo del otro que más bien eres tú que le das participe, pero que a veces esa angustia de lo contradictorio hace que todo parezca confuso.
Y te ubique en el lugar equivocado.
Que a su vez te sientas a gusto con el otro no siendo el espejo sino compartiendo su amistad.
Pero que a veces ese goce de armonizar tu mundo que está muerto porque acaba para dar vida a un existir, llegas a una reflexión que tal vez lo confuso te parezca injusto y quieres que la falta, el deseo adquiera realismo, obligando y no aceptando al otro tal como es, y llevándolo otra vez a tu mundo ese que fue creado y manipulado por tu inconsciente dejándote perdida.
Y haciéndote el calco que en la niñez buscabas y sigues buscando aunque irrepetiblemente vuelva a surgir y haga del goce una angustia, haciendo de esa unidad un hilo que una la vida de la muerte.
Que en parte mueres, para dar vida al otro y vivas para sufrir, por buscar algo que el otro no tiene del mismo modo que te miras al espejo.
Haciéndote un egoísmo fructífero pero que realmente si no lo sabes llevar puede ser dañino.
AMPARO FERNANDEZ
IMPOSIBLE O POSIBLE
Un o algo imposible, es imposible si tú no lo haces posible. Es como si trabaras tu propia muerte o existencia a un vacio inacabable y hallado a tus limitaciones, rodeado de espinas, que al clavarte una no importa, sigues.
Pero ya muchas te lo piensas.
Y entonces lo posible se hace más oscuro, más inaccesible. Más opaco. Más descolorido.
Pero ahí está el truco que algo en ti, esa parte se hace trasparente y ves tu yo cruzando, insistiendo y dando un lugar al otro que no justifique tu desanimo de no conseguirlo, aunque luego partes de que lo justifica porque tu le haces participe de no poderlo hacer. Siendo tu mismo esa parte que no alcanza su meta y haciendo lo posible, imposible. E intentando aunque sin ser objeto que mueve o se mueve.
Haciéndolo posible, no siempre como el calco, que tu utilizas. Para conseguirlo.
Sino haciéndolo tuyo, pero a veces del otro.
Un o algo imposible, es imposible si tú no lo haces posible. Es como si trabaras tu propia muerte o existencia a un vacio inacabable y hallado a tus limitaciones, rodeado de espinas, que al clavarte una no importa, sigues.
Pero ya muchas te lo piensas.
Y entonces lo posible se hace más oscuro, más inaccesible. Más opaco. Más descolorido.
Pero ahí está el truco que algo en ti, esa parte se hace trasparente y ves tu yo cruzando, insistiendo y dando un lugar al otro que no justifique tu desanimo de no conseguirlo, aunque luego partes de que lo justifica porque tu le haces participe de no poderlo hacer. Siendo tu mismo esa parte que no alcanza su meta y haciendo lo posible, imposible. E intentando aunque sin ser objeto que mueve o se mueve.
Haciéndolo posible, no siempre como el calco, que tu utilizas. Para conseguirlo.
Sino haciéndolo tuyo, pero a veces del otro.
AMPARO FERNANDEZ
EL VACIO DE LA FALTA O DEL DESEO
Lo injusto del otro
no es ni más,
la perdida
que buscas.
no encuentras
que lo haces tangible
al calco de uno mismo.
Y cuando lo destapas
lo despegas.
Ocasiona en ti un discurso del otro.
Que es parte tuya.
Que rechazas
que subrayas.
Desvalorizándote
y trayéndote a ti una angustia,
la misma angustia
que mutila a pedazos tu yo interior.
Buscando lo mismo.
Anhelando.
Y rechazando lo diferente,
lo nuevo.
Entonces oyes y comprendes.
Que el calco que te formas,
no es el otro.
Sino un deseo
que tu no ves en el otro.
Y sufres, te parece injusto
Y sufres, te parece injusto.
Pero al mismo tiempo.
Te lanzas al abismo.
Y caes, caes
te golpeas una y otra vez.
Repetitivamente.
De diferente forma
te levantas o empiezas a volar.
Mutilada
encauzando un camino,
a donde a un no lo sé
te gusta o no te gusta.
Aunque siga pareciéndote injusto
la puesta del otro.
Tu falta, ¡no! mi falta.
O mi deseo.
Lo injusto del otro
no es ni más,
la perdida
que buscas.
no encuentras
que lo haces tangible
al calco de uno mismo.
Y cuando lo destapas
lo despegas.
Ocasiona en ti un discurso del otro.
Que es parte tuya.
Que rechazas
que subrayas.
Desvalorizándote
y trayéndote a ti una angustia,
la misma angustia
que mutila a pedazos tu yo interior.
Buscando lo mismo.
Anhelando.
Y rechazando lo diferente,
lo nuevo.
Entonces oyes y comprendes.
Que el calco que te formas,
no es el otro.
Sino un deseo
que tu no ves en el otro.
Y sufres, te parece injusto
Y sufres, te parece injusto.
Pero al mismo tiempo.
Te lanzas al abismo.
Y caes, caes
te golpeas una y otra vez.
Repetitivamente.
De diferente forma
te levantas o empiezas a volar.
Mutilada
encauzando un camino,
a donde a un no lo sé
te gusta o no te gusta.
Aunque siga pareciéndote injusto
la puesta del otro.
Tu falta, ¡no! mi falta.
O mi deseo.
AMPARO FERNANDEZ
VOLVER A NACER
El caballo blanco
con su melena al viento.
Corre veloz, lleva los sueños.
Una niña le manda besos
acaricia sus lomos
y se monta en busca de mas sueños.
A lo lejos llora otra niña.
El caballo no quiere estar preso.
Y galopa en busca de esa lágrima
que le ha quitado su sueño.
La niña ya no le da besos.
Despierta.
Feliz encuentro.
El caballo blanco
con su melena al viento.
Corre veloz, lleva los sueños.
Una niña le manda besos
acaricia sus lomos
y se monta en busca de mas sueños.
A lo lejos llora otra niña.
El caballo no quiere estar preso.
Y galopa en busca de esa lágrima
que le ha quitado su sueño.
La niña ya no le da besos.
Despierta.
Feliz encuentro.
AMPARO FERNANDEZ
LA NIÑA Y SUS DESEOS (SEGUNDA PARTE)
La niña que pidió un deseo
miró el umbral
de que no vio ninguna estrella fugaz
reía , muchas veces
y se puso a pensar
que para que pedir un deseo
si en mi alrededor abarco
los años que me han hecho sembrar
esa gran amistad que tengo
que cuido y riego cada vez mas.
La niña que pidió un deseo
miró el umbral
de que no vio ninguna estrella fugaz
reía , muchas veces
y se puso a pensar
que para que pedir un deseo
si en mi alrededor abarco
los años que me han hecho sembrar
esa gran amistad que tengo
que cuido y riego cada vez mas.
AMPARO FERNANDEZ
LA NIÑA Y SUS TRES DESEOS (AÑO 99)
La niña pide un deseo,
cerca del balcón.
Llena de alegría y emoción.
La niña piensa su primer deseo.
Y no para de reír,
porque sabe que lo va sentir.
Con voz suave y afinada
habla sin cesar,
su primer deseo es la amistad.
La niña pide su segundo deseo.
Y vuelve a pensar.
Un deseo que no puede olvidar.
Y con otra voz más baja y ronca
habla sin girar su cabeza
mientras mira la estrella fugaz.
Su segundo deseo que es cariño y algo especial.
La niña pide su tercer y último deseo.
Y esta vez sin pensar.
Porque este deseo no tiene final.
Su tercer deseo que es que no le olvide jamás.
La niña pide un deseo,
cerca del balcón.
Llena de alegría y emoción.
La niña piensa su primer deseo.
Y no para de reír,
porque sabe que lo va sentir.
Con voz suave y afinada
habla sin cesar,
su primer deseo es la amistad.
La niña pide su segundo deseo.
Y vuelve a pensar.
Un deseo que no puede olvidar.
Y con otra voz más baja y ronca
habla sin girar su cabeza
mientras mira la estrella fugaz.
Su segundo deseo que es cariño y algo especial.
La niña pide su tercer y último deseo.
Y esta vez sin pensar.
Porque este deseo no tiene final.
Su tercer deseo que es que no le olvide jamás.
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